+ Recorrido de los desplazados de San Juan, hasta Los Conejos.
Nuevo Parangaricutiro, 11 de mayo de 2026.- Antes de adentrarnos en la historia de este pasaje del éxodo de un pueblo el 12 de mayo de 1944, es importante precisar, cuáles fueron los pueblos que tuvieron que ser desplazados de su lugar de origen a causa del nacimiento del volcán Parhíkutin, el sábado 20 de febrero de 1943.
Para ello, tomaremos los apuntes que hizo Don Lalo Montiel Caudillo, en la segunda edición del libro Los Hijos del Volcán.
Uno de ellos, San Juan Parangaricutiro, del cual quedan vestigios de la torre y nave de su iglesia que sobresalen de la lava del volcán; signos de que ahí existió un asentamiento humano.
Otro, San Salvador Kumbutsio Parhíkutin, poblado que quedó bajo miles de toneladas de lava, sin que permanezca una sola señal que delatara su presencia, salvo, la memoria oral de quienes ahí vivieron.
La vida de los habitantes de estos dos pueblos, cambió de forma radical.
San Salvador Kumbutsio Parhíkutin, se trasladaron sus pobladores, el 10 de junio de 1943, a los terrenos de la antigua Hacienda de Santa Catarina, junto a donde se encontraba la estación del ferrocarril, denominada Caltzontzin.
Un año más tarde, el 10 de mayo de 1944, el pueblo de San Juan Parangaricutiro o San Juan de las Colchas, también tendría que emigrar al haber sido alcanzado por la lava del volcán.
Mientras que el párroco Rafael Mendoza Valentín, en una recopilación que hizo de 1944 a 1995, señala en la publicación “50 Aniversario del Pueblo que se Negó a Morir”, una crónica del éxodo de los habitantes de San Juan Parangaricutiro, hasta el llano de Los Conejos.
El 9 de mayo de 1944, la lava del volcán comienza a invadir el pueblo; la gente tiene que salir. Los habitantes, encabezados por los padres Ezequiel Montaño y David Palafox, emprenden el camino, llevando consigo el cristo del Señor de los Milagros, primera meta, Angahuan, donde descansan esa noche.
10 de mayo, parten al amanecer, rumbo a Uruapan. Muchos van tristes, han dejado su pueblo, sus pertenencias y despojados de su tierra. Por la tarde, son recibidos a la entrada de Uruapan por una multitud.
Bajaron por la calle Independencia y se dirigen al templo de San Francisco, posteriormente se ofrece una misa en la plaza de los Mártires de Uruapan. Pernoctan esa noche.
El 11 de mayo, de nuevo continúan su camino, el lugar, el llano de Los Conejos, a unos 10 kilómetros. Hacen un alto en un lugar conocido como Tzindio, donde había unos viejos fresnos un viejo troje, donde descansan.
Están a unos 800 metros para llegar a su destino. Una zona donde no hay casas para vivir, el terreno está sembrado de maíz, pero hay agua abundante. Ahí esperan esa noche en tanto, son supervisados los terrenos, a donde llegaron con casas de campaña, luego las trojes, casas nuevas y un santuario.
El 12 de mayo, inició la construcción del pueblo, hace 82 años. Los desplazados, han sufrido de sacrificios, desvelos y lágrimas; hombres y mujeres que vieron agonizar su pueblo, pero forjaron uno nuevo.
El Pindecuario, es un manuscrito antiguo, una especie de archivo que narra las costumbres, sucesos especiales de la historia de San Juan Parangaricutiro, con valor literario, étnico e histórico, pero ese, es otro tema.
También, Mary Lee Nolan, en los anales del INAH, 1975, hace una publicación de una entrevista a una persona de nombre Celedonio Gutiérrez, nacido en San Juan Parangaricutiro, en 1908.
Hace una descripción similar a las anteriores, de los últimos días y el éxodo. Señala que el día 7 de mayo de 1944, llegó al poblado, el Obispo de Zamora con otros párrocos, para evaluar el peligro por la lava volcánica.
El día 8, la última misa en la iglesia ahora sepultada, en el sermón, se les dijo a los feligreses que había que partir, el riesgo era inminente. Hubo lágrimas y tristeza.
El día 9, parte hacia Angahuan. Al día siguiente, rumbo a San Lorenzo y la desviación a Capacuaro y se dirigen hacia Uruapan, donde los esperaba una multitud.
Caminan por la calle Independencia, hasta la iglesia de San Francisco. El 11, parten antes de las 10 de la mañana, por el barrio de San Pedro, hasta llegar al predio de Tzindio, en donde descansan esa tarde.
El 12 de mayo, es un nuevo amanecer; inicia una nueva vida, un nuevo pueblo. Comentan sus habitantes, “somos el mismo pueblo, la misma gente; solamente el lugar es distinto.
De este hecho histórico, al igual que de la erupción del volcán Parhíkutin, se realizan representaciones, bueno, al menos en los tiempos recientes, con el ex alcalde de Nuevo Parangaricutiro, Jesús Espinoza Rochín, esperemos que continúe con el legado, su esposa Ma. Isabel Hernández Rosas, quien la sustituyó en la alcaldía.
Así, este 12 de mayo, la representación inicia a temprana hora frente al templo de San Francisco, en el centro de Uruapan, recorre la calle Independencia, Miguel Treviño, Jesús García y el barrio mágico de San Pedro.
Posteriormente, toma el antiguo camino de herradura, que recorrían los habitantes de Nuevo Parangaricutiro, para llegar a Uruapan, ahora se conoce como el camino viejo a San Juan; comunidad indígena de San Pedro (en la piedra del balazo), hasta el predio El Manguito y La Ermita.
Este era el camino que comunicaba a las dos poblaciones. La carretera que conocemos actualmente, se inauguró en abril de 1973, por el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez; el gobernador, José Servando Chávez y el presidente municipal de San Juan, Manuel Anguiano Martínez.
Seis años después, en mayo de 1979, se inauguró la avenida Lázaro Cárdenas, la principal de San Juan, por el presidente José López Portillo; el gobernador Carlos Torres Manzo y el presidente municipal de San Juan, Francisco Anguiano Cuara. (LHM).








